El flujo vaginal es una de las consultas ginecológicas más frecuentes. Muchas mujeres se preguntan si su flujo es “normal”, si ha cambiado por alguna razón o si puede ser señal de una infección.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el flujo vaginal es completamente normal: forma parte del funcionamiento natural del cuerpo y cumple una función protectora. Sin embargo, hay situaciones en las que un cambio en el flujo puede indicar un problema y conviene acudir al ginecólogo.
En este artículo te explicamos qué es el flujo vaginal, cómo cambia durante el ciclo menstrual y cuáles son las señales de alarma.
¿Qué es el flujo vaginal?
El flujo vaginal (o secreción vaginal) es un líquido producido por:
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la vagina
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el cuello del útero (cérvix)
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glándulas de la zona genital
Su función es esencial para la salud íntima porque:
Lubrica la vagina
Ayuda a mantener el pH vaginal equilibrado
Actúa como barrera protectora frente a bacterias y microorganismos
Facilita la eliminación de células muertas y restos
Por eso, tener flujo no solo es normal, sino necesario.
¿Cómo es el flujo vaginal normal?
El flujo considerado normal suele tener estas características:
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Color: transparente, blanco o ligeramente amarillento al secarse
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Olor: suave o casi imperceptible (no desagradable)
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Textura: puede ser líquida, cremosa o algo elástica según el ciclo
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Cantidad: variable (puede aumentar en ciertos momentos)
👉 Importante: cada mujer tiene su patrón. Lo clave es observar cambios significativos respecto a tu normalidad.
Cambios normales del flujo durante el ciclo menstrual
El flujo vaginal cambia de forma natural según el momento del ciclo:
1) Después de la regla
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suele haber poco flujo
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más bien seco o espeso
2) Días previos a la ovulación
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aumenta la cantidad
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puede ser más blanco o cremoso
3) Ovulación
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suele aparecer el típico flujo “clara de huevo”
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transparente, elástico y resbaladizo
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facilita el paso de los espermatozoides
4) Fase lútea (después de ovular)
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el flujo vuelve a ser más denso o pegajoso
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puede disminuir
¿El flujo cambia en el embarazo?
Sí. En el embarazo es frecuente notar:
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más cantidad de flujo
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textura más blanca o lechosa
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sin mal olor ni picor
Esto se llama leucorrea del embarazo y es normal por el aumento hormonal y del riego sanguíneo en la zona.
📌 Eso sí: si aparece flujo con mal olor, verdoso, con sangre o acompañado de picor/dolor, debe valorarlo un profesional.
¿Cuándo preocuparse por el flujo vaginal?
Debes consultar si notas alguno de estos cambios:
1) Mal olor fuerte o desagradable
Especialmente si el olor es “a pescado”, puede indicar vaginosis bacteriana.
2) Cambio de color
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amarillo intenso
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verde
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gris
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marrón persistente
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con sangre fuera de la regla
Puede indicar infección, irritación o alteraciones del cuello uterino (entre otras causas).
3) Picor, escozor o ardor
Suele asociarse a infecciones como:
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candidiasis
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vaginosis bacteriana
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ETS (en algunos casos)
4) Dolor pélvico o al orinar
Puede indicar infección vaginal o urinaria, o una inflamación más profunda.
5) Flujo espumoso o muy abundante
Si además hay olor fuerte o molestias, conviene descartar infecciones como tricomoniasis.
6) Flujo tipo “requesón”
Típico de la candidiasis, sobre todo si hay picor intenso y enrojecimiento.
Principales causas de flujo vaginal anormal
1) Vaginosis bacteriana
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flujo grisáceo/blanco
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olor fuerte (a pescado)
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suele haber poco picor
2) Candidiasis
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flujo blanco grumoso
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picor intenso
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irritación y escozor
3) Tricomoniasis (ETS)
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flujo amarillo/verdoso
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aspecto espumoso
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olor fuerte y molestias
4) Cervicitis (inflamación del cuello uterino)
Puede causar:
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flujo más abundante
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sangrado tras relaciones
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molestias pélvicas
5) Cambios hormonales
Por:
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anticonceptivos
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embarazo
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lactancia
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menopausia
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estrés
6) Irritación por productos íntimos
Jabones perfumados, duchas vaginales o desodorantes íntimos pueden alterar el equilibrio vaginal.
¿Qué NO debes hacer si notas un cambio?
No te automediques con óvulos o cremas “por si acaso”
No uses duchas vaginales (empeoran el problema)
No ignores síntomas persistentes
No uses antibióticos sin receta (pueden alterar la flora)
La vagina tiene un equilibrio delicado y es fácil empeorar el problema si se trata sin diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica?
En consulta, el ginecólogo puede realizar:
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exploración ginecológica
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valoración del flujo
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medición del pH
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toma de muestra para cultivo o test rápido
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cribado de ETS si procede
Con esto se identifica la causa y se indica el tratamiento correcto.



